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Antes
de que la ciudad de Mar del Plata fuera oficialmente fundada
en el año 1874, y por un tiempo después, se la conocía
como puerto de Laguna de los Padres, debido a las incipientes y
rudimentarias actividades que como puerto se desarrollaron en estos
lugares al construirse un muelle ubicado en Punta Iglesia. El primero
en el manejo de estas diligencias fue el caballero lusitano Don
Coelho de Meyrelles, a quien sucedieron Patricio Peralta Ramos,
Pedro Luro y Fermín Bonnemort, Angel Gardella y Cía.,
Taglione Hnos. y el Lloyd Comercial de Mar del Plata.
Con posterioridad a esos intentos portuarios en Punta Iglesia que
llegaron a una materialización y desenvolvimiento propios
de la época y de las actividades que a la sazón se
realizaban, todas relacionadas con producciones rurales, las propuestas
para la construcción de un puerto se formularon en una insistente
continuidad produciéndose variantes y lugares diversos.
La vocación firme y segura de que la zona era apta y ávida
de tener un puerto se afianzaba pausadamente y con sólidos
fundamentos. Algunas proposiciones tuvieron principio de ejecución,
pero no llegaron a materializarse totalmente. Una ponderable iniciativa
presento al gobierno central una "Sociedad Anónima Puerto
Mar del Plata" para construir y explotar un puerto. El 25 de
octubre de 1887 el congreso Nacional autoriza la petición.
En el año 1896 el entonces Departamento de Marina acusa recibo
de la documentación pertinente, incluidos los planos correspondientes,
del proyecto del "Puerto de Mar del Plata" donados por
la peticionante al gobierno de la Nación. Muchas personalidades
relevantes de la época participaron y fueron entusiastas
emprendedores de esta gestión. Y ocurrió que el proyectado
puerto, que se ubicaría en cabo corrientes. El proyecto del puerto que se ubicaría en Cabo Corrientes, se limitó a la construcción de la escollera Sur, con algunas toneladas de piedra.
Ninguna de esas ideas concebidas a fines del siglo pasado y comienzo
de éste se plasmó, pero constituyeron una fuerte incitación
a continuar bregando para que la ciudad contara con una puerta oceánica
que la vinculara por mar con el mundo exterior. El tema de construir
un puerto de ultramar se consideraba necesario y conveniente; era
motivo habitual de comentarios, tanto en los medios locales como
en los de capital federal. |
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